AVENTURAS EN BICICLETA ALREDEDOR DEL MUNDO
LIBRERIAS
1VIII Diario de Burgos
Cultura
Sábado, 17 de junio de 1995
Sábado, 17 de junio de 1995
Sábado, 17 de junio de 1995

 

 

 

AVENTURA

 






"El vuelo del colibrí" narra la odisea en bicicleta del valenciano Ricardo Hernández Villaplana, quien durante seis meses se atrevió a desafiar en solitario los peligros de la amazonia, la selva tropical más grande del mundo. Las peripecias de este aventurero han admirado incluso al autor del Amazonas por excelencia, Alberto Vázquez-Figueroa.

Cruzar la Amazonia en bicicleta




       Hace falta un punto de locura para atreverse a desafiar a la indómita naturaleza del Amazonas y salir vivo del empeño. esa idea va a cruzar el cerebro del común de los mortales que se decidan a leer "El vuelo del colibrí", una odisea en bicicleta vivida por el valenciano Ricardo Hernández, un hombre sencillo que se ha enfrentado a riesgos estraordinarios.
       Las peripecias de Ricardo han despertado la admiración del mismísimo Alberto Vázquez-Figueroa, quien ha escrito: "Esta es la gran aventura de un hombre que vive con la cabeza en las nubes y los pies en los pedales".
       Las palabras de Vázquez-Figueroa no exageran en absoluto. Durante seis meses de su vida -que luego ha relatado pacientemente durante 14 meses dedicado en exclusiva a redactar sus recuerdos- Ricardo vivió una apasionante, casi increíble cadena de sucesos que se intuyen desde la misma contraportada del libro.
       En ella queda muy bien definido el "espíritu" del viaje; "Si intentas llegar hasta Jacareacanga por tierra -reza el texto- no tendrás ninguna posibilidad de salir con vida de la aventura. Si no te pierdes tragado por la selva, te matarán las balas de algún garimpeiro arruinado o algún salteador de caminos; y si no, lo harán las flechas de los indios, o tal vez acabes en la tripa de un jaguar, o de alguna anaconda, o quizás en la varios cerdos salvajes, si antes no te mata una serpiente venenosa. Además, seguro que las picaduras de los mosquitos acabarán transmitiéndote el paludismo, pero aunque consiguieses sobrevivir a todo esto, no te preocupes, porque las lluvias amazónicas que en esta época del año ya han empezado a caer por allí, están convirtiendo el suelo en un pegajoso barrizal del que no podrás ni despegar los pies...

DESPRECIO AL SENTIDO COMÚN


       Durmiendo con su hamaca en las copas de los árboles, resistiendo el ataque de las hormigas "comedoras de ropa", perdiéndose en medio de la selva... entre otras tantas situaciones comprometidas, Ricardo logró su objetivo: "Hay fragmentos que la gente no se puede creer, pero a veces la realidad supera la ficción", explica el aventurero.
       "Son situaciones límite -continúa- que te obligan a exprimirte y a sacar lo mejor de ti mismo. a mi me gusta enfrentarme a ellas y conocerme". El miedo, el dolor, la desesperación... en definitiva matices de los dos polos opuestos de sufrimiento y gozo que encierra un viaje de estas características se van desgranando en medio de un trepidante ritmo narrativo que el escritor ha querido imprimir al relato. "en mi narración -afirma Ricardo- he intentado cuidar al máximo los cinco sentidos para que el lector pueda viajar conmigo por la selva a través de la imaginación".        Habituado a las lecturas de viajes, este nuevo narrador -ha publicado una trilogía que cuenta las experiencias vividas entre Argel y Dakar, también en bicicleta- sostiene que en ningún país se trata este género como en Francia. sin embargo, cree que "ni siquiera en Francia se ha escrito un libro de viajes tan intenso como éste".

AVENTURA EDITORIAL



       La firme voluntad y el afán de superación de este personaje atípico, demostrados con creces en plena Amazonia, no han quedado en el olvido al volver a España. Ricardo Hernández se ha enfrentado a la "dictadura" de las grandes editoriales y se ha decidido a lanzar él mismo su libro. "Sé -reconoce- que es muy difícil abrirse un hueco y que mi viaje no se va a convertir en un superventas, aunque esta funcionado muy bien. El libro es otra parte más de la aventura, un modo de demostrar a la gente que puede hacer mucho más en su vida".
       Su "locura" amazónica le dejó tan agotado física y psicológicamente que todavía no se ha planteado volver a intentar ningún otro reto tan exigente. "De momento me conformo con ir caminando, también en España, por canales un poco distintos a los habituales. Pienso que falta mucha originalidad en nuestras vidas".
       Entre imágenes de salvajes alimañas, esfuerzos sobrehumanos y riesgos mortales, Ricardo Hernández ha dejado Burgos -ya visitó la ciudad con motivo de las Jornadas sobre Viaje, Ecoturismo y Aventura- para continuar promocionando la "Editorial Uno mismo". Su vida, y también su obra conforman un paisaje muy singular en el panorama de la literatura de viajes. A todo ese universo "distinto" se puede acceder a través de la lectura de "El vuelo del colibrí", un pájaro exótico que desde hace unas semanas anida en las librerías de la ciudad. "Las situaciones límite te obligan a exprimirte y sacar lo mejor de ti mismo. a mi me gusta enfrentarme al miedo, al dolor, a la desesperación para aprender a conocerme", comenta el autor, quien ha vivido medio año entre los dos polos opuestos de un viaje imposible: el gozo y el sufrimiento. En "El vuelo del colibrí" se recoge abundante material gráfico sobre la odisea del autor. Chozas, caminos intransitables que nunca se acaban... y también belleza y amabilidad. Ricardo parte hoy a Recife para iniciar desde allí el recorrido hasta Lima, capital peruana.

Roberto Villarreal

 



© Ricardo Hernàndez

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